miércoles, 16 de enero de 2008

¿Como Podemos Ser Mas Felices?

The Wall Street Journal

Vivo fascinado con los estudios académicos sobre la felicidad humana porque incorporan rigor científico a temas que nos interesan a todos. Pensamos que ganar más dinero nos hace más felices, pero estudios sugieren que muchas personas no están hoy más satisfechas que hace tres décadas, cuando el estándar de vida era inferior.

Entonces, si ganarse la lotería no nos hace más felices, ¿cuál es la clave? Las siguientes son siete lecciones desprendidas de estudios sobre la felicidad. La conclusión: es posible aumentar la felicidad, pero se necesita más que una billetera llena.

1. Lo importante es saber en qué nos concentramos

Aquellos con ingresos más altos no son necesariamente más felices. Pero, cuando se les pregunta qué tan satisfechos están con sus vidas, los que ganan más tienen una mayor probabilidad de responder que son felices.

¿Por qué? La pregunta los hace considerar su posición en la sociedad y se dan cuenta de que tienen mucha suerte. La implicación: si usted tiene un buen salario, posiblemente puede impulsar su felicidad al recordar con frecuencia su buena fortuna.

Pero si no es tan afortunado, evite situaciones en las que usted sienta que necesita más y busque aquellas donde las comparaciones lo favorezcan. Es decir que, en vez de comprar la casa más barata en un barrio de ricos, busque un sector de gente con ingresos similares al suyo. Cuando piense en su patrimonio neto, olvide a su hermana acaudalada y centre su atención en su hermano que tiene problemas económicos.

2 Es mejor acompañado

Los estudios han demostrado que los casados son más felices que los solteros. “El matrimonio ofrece dos fuentes de felicidad”, dice Andrew Oswald, un profesor de economía de la Universidad de Warwick, en Inglaterra. “Una es el sexo y la otra es la amistad. El matrimonio tiene uno de los impactos más grandes en el bienestar humano”. De igual manera, pasar tiempo con amigos puede aumentar la felicidad.

3 Nos gusta sentirnos seguros

Cuando uno pasa los 40 años, puede haber un período de relativa infelicidad. Esta insatisfacción puede surgir de la falta de control que sienten los cuarentones, mientras se enfrentan a la crianza de los hijos y las exigencias del trabajo.

En contraste, los empleados en altas posiciones, los jubilados y aquellos que tienen seguridad laboral con frecuencia dicen estar felices. Una explicación: tienen un mayor control sobre sus vidas.

4. Nos gusta progresar

Los estudios sugieren que preferimos descansar que trabajar, pero eso no significa que el trabajo sea una fuente de infelicidad. Nos gusta la sensación de desempeñar bien una labor y estar en el flujo de una actividad laboral.

“Definitivamente hay trabajos mejores y peores”, dice David Schkade, profesor de gestión de la Universidad de California, en San Diego. Schkade dice que el verdadero placer del trabajo viene del sentimiento de logro que sentimos después de hacerlo. “Sabemos que el progreso hace sentir mejor a la gente”, agrega.

5. Nos adaptamos a las mejoras

En la búsqueda del progreso, queremos autos más rápidos, mejores salarios y ganar la lotería. Pero, tras lograr lo que queremos, rápidamente nos sentimos insatisfechos. Los académicos se refieren a esto como la “adaptación hedónica”.

Sin embargo, podemos frenar el proceso de adaptación. Si salimos y celebramos nuestro ascenso reciente, vamos a conservar los buenos sentimientos por un tiempo más. También debemos pensar cómo gastamos el dinero. Parece que obtenemos más felicidad duradera de las experiencias que de las cosas.

Si compramos un auto nuevo, eventualmente pasará de ser nuestro motivo de orgullo a unas simples ruedas que nos transportan. Pero si gastamos más en comidas con amigos o vacaciones con la familia, nos van a quedar buenos recuerdos que pueden crecer aún más con el tiempo.

6. También nos adaptamos a los fracasos

Aunque la adaptación puede estar en nuestra contra cuando ocurren cosas buenas, nos salva de la miseria cuando ocurren cosas malas. Si muere un amigo cercano, nos imaginamos que nunca volveremos a reír, pero la adaptación nos rescata.

Y parece que nos ajustamos con mayor rapidez si lo que nos sucede es muy negativo e irreversible. Si quedamos inválidos, nos adaptamos con una velocidad sorprendente. Si nuestro cónyuge es una persona perezosa, es posible que nunca nos acostumbremos. La razón: pensamos que aún existe la posibilidad de que nuestra pareja cambie.

7. Disfrutamos del altruismo

Si trabajamos como voluntarios y nos comportamos cortésmente, normalmente nos sentimos muy bien.

¿Altruismo puro? Es posible, pero puede ser que nuestros instintos ancestrales sean los que dominen. El buen comportamiento era recompensado en las sociedades antiguas, dice el gestor de dinero de Boston Terry Burnham, coautor de Mean Genes (algo así como los “Genes malvados”)

“Somos virtuosos porque la virtud era premiada”, dice Burnham. “En sociedades pequeñas, donde uno era muy conocido, había premios por ser un buen ciudadano y castigos severos por romper las reglas”.


Jonathan Clements

jueves, 3 de enero de 2008

¿Es el Infierno Exotermico o Endotermico ?

La siguiente pregunta fue hecha en un examen trimestral de química en la Universidad Tecnológica del Perú. La respuesta de uno de los estudiantes fue tan “profunda” que el profesor quiso compartirla con sus colegas, vía Internet, razón por la cual podemos todos disfrutar de ella.

Pregunta
: ¿Es el Infierno Exotérmico (desprende calor) o Endotérmico (lo absorbe)?

La mayoría de estudiantes escribieron sus comentarios sobre la Ley de Boyle (el gas se enfría cuando se expande y se calienta cuando se comprime). Un estudiante, sin embargo, escribió lo siguiente: En primer lugar, necesitamos saber en qué medida la masa del Infierno varía con el tiempo. Para ello hemos de saber a qué ritmo entran las almas en el Infierno ya qué ritmo salen. Tengo sin embargo entendido que, una vez dentro del Infierno, las almas ya no salen de él. Por lo tanto, no se producen salidas. En cuanto a cuántas almas entran, veamos lo que dicen las diferentes religiones. La mayoría de ellas declaran que si no perteneces a ellas, irás al Infierno. Dado que hay más de una religión que así se expresa y dado que la gente no pertenece a más de una, podemos concluir que todas las almas van al Infierno. Con las tasas de nacimientos y muertes existentes, podemos deducir que el número de almas en el Infierno crece de forma exponencial. Veamos ahora cómo varía el volumen del Infierno. Según la Ley de Boyle, para que la temperatura y la presión del Infierno se mantengan estables, el volumen debe expandirse en proporción a la entrada de almas. Hay dos posibilidades:


1. Si el Infierno se expande a una velocidad menor que la de entrada de almas, la temperatura y la presión en el Infierno se incrementarían hasta que éste se desintegre.


2. Si el Infierno se expande a una velocidad mayor que la de la entrada de almas, la temperatura y la presión disminuirían hasta que el Infierno se congele.


¿Qué posibilidad es la verdadera?: Si aceptamos lo que me dijo
Aurora en mi primer año de carrera (”hará frío en el Infierno antes de que me acueste contigo”), y teniendo en cuenta que me acosté con ella ayer noche, la posibilidad número 2 es la verdadera. Doy por tanto como cierto que el Infierno es exotérmico y que ya está congelado.

El corolario de esta teoría es que, dado que el Infierno ya está congelado, ya no acepta más almas y está, por tanto, extinguido…dejando al Cielo como única prueba de la existencia de un ser divino, lo que explica por qué, anoche, Aurora no paraba de gritar “¡Oh, Dios mío!”.
Dicho estudiante fue el único que sacó sobresaliente.

8 Malos Habitos (Lenguaje Corporal)

  1. Evitar el contacto visual. Miras la pantalla y no a tu audiencia cuando haces una presentación de PowerPoint, hechas la vista a un costado o a tus pies cuando hablas con una persona. Eso dice de ti que estás nervioso, que no tienes preparación, que careces de confianza. Qué se debe hacer?. Pasar el 80 a 90% del tiempo con la vista fija en tu o tus oyentes.
  2. Bloqueo: poner algo entre ti y tus oyentes. Cruzar los brazos, ponerte detrás de un podium o una silla, el hablar con una persona detrás del monitor de una computadora son ejemplos de bloqueo. Qué hacer? Permanecer “abierto”, mantener tus manos separadas y tus palmas para arriba.
  3. El inquietar, oscilar o el sacudirse. Estos movimientos del cuerpo gritan que estás nervioso o inseguro.
  4. Las manos en los bolsillos o apretadas juntas. Muestra desinterés. Solución? Sacarlas de los bolsillos y muevelas en forma útil. Un ejemplo es ponerlas en la cintura en algún momento.
  5. Permanecer quieto en un sitio o sentarse. Los malos oradores apenas se mueven, permanecen quietos como atornillados al sitio. Qué hacer? Anima tu cuerpo, no tus diapositivas, camina entre la audiencia, y muevete constantemente pero con propósito!
  6. Estar recostado o encorvado. Estas posturas suelen asociarse con falta de confianza, falta de compromiso o desinterés. Qué hacer? Mantener la cabeza para arriba y atrás, derecha. Al pararse inmóvil, pies de lugar en anchura de hombro y se inclina ligeramente hacia adelante, parecerás más comprometido y entusiasmado, puedes usar el podio, una mesa o una silla para justificar tu inclinación hacia adelante.
  7. Gestos exagerados o no naturales. Los gestos naturales dan a los oyentes la percepción de confianza, competencia y control, pero en el instante que alguno de ellos parezca artificial o preparado, perderás todo lo ganado.
  8. Monedas que tintinean, el pie que golpea ligeramente y otros movimientos molestos. Dicen estos movimientos que estás nervioso, que eres mediocre o que no estás suficientemente preparado en el tema. Es fácil de corregir cuando te sorprendas a ti mismo haciendo uno de estos malos movimientos.
Warning: Do You Recognize These 8 Body Language Killers? at Personal Development with Ririan Project